El proyecto de la Nasa para la Base Lunar consiste en establecer una presencia humana sostenida y una economía en el Polo Sur de la Luna. El plan se divide en tres fases: exploración robótica, despliegue de infraestructura y módulos habitables, para culminar en una ciudad permanente que servirá de antesala para viajar a Marte, según explicó la agencia el pasado viernes en Washington.

Entre los participantes en la rueda de prensa, además de Jared Isaacman, administrador de la Nasa, y Lori Glaze, administradora asociada interina, directora de Misiones de Desarrollo de Sistemas de Exploración, intervino el ingeniero español Carlos García-Galán, director del programa Base Lunar.

García-Galán fue nombrado a finales del pasado mes de marzo director de ‘Moon Base’, el programa destinado a desarrollar una base permanente en la superficie de la Luna. Esta designación se produjo en un momento de profunda transformación dentro de la arquitectura del programa Artemisa, en el que la Nasa ha reorientando sus prioridades hacia la presencia sostenida sobre el satélite.

Según anunció la Nasa, la futura Base Lunar estará situada estratégicamente en el Polo Sur de la Luna, específicamente en las proximidades del cráter de Shackleton. La Fase 1, en curso hasta 2029 se centra en misiones robóticas para preparar el terreno. Incluye el despliegue de módulos de aterrizaje privados, vehículos exploradores (rovers) y drones para explorar zonas desafiantes.

En la Fase 2, entre 2029 y 2032, está prevista la llegada de los primeros módulos habitables, sistemas de energía nuclear y solar, así como el inicio de estancias humanas intermitentes. Y, finalmente, en la Fase 3, a partir de 2032, se contempla el establecimiento de tripulaciones continuas, expansión de la base y desarrollo de una economía lunar que incluirá minería, producción de combustible, manufactura y turismo.

El plan de la base lunar de la Nasa prevé una colaboración público-privada. La agencia está acelerando sus planes mediante acuerdos comerciales, como la histórica misión Moon Base One financiada de forma privada a cargo de Blue Origin y su módulo Mark One Endurance.

La Base Lunar se extenderá a lo largo de cientos de kilómetros cuadrados. Se contempla el uso de vehículos presurizados que permitirán a los astronautas explorar y trabajar durante estancias cortas, e incluso se investiga la posibilidad de instalar bases dentro de cuevas lunares para protegerse de la radiación.

Fuente: Actualidad Espacial