Antes de mirar a la Tierra desde el espacio, los satélites de la Constelación Atlántica ya tienen una historia que contar: la de cómo han recibido sus nombres. En noviembre de 2025, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades (Miciu) lanzó, a través de la Agencia Espacial Española (AEE), el concurso escolar Pon nombre a un satélite, una iniciativa en la que estudiantes de centros públicos de Educación Primaria y Secundaria pudieron proponer nombres para los satélites de la constelación de observación.

Siete meses después, el Ministerio ha revelado las propuestas ganadoras: Nereida17, Lince, Orbiterra, Convive, Nerpio, Albor, Ecocentinela y Castellvi, elegidas en base a la relación con los objetivos de la Constelación Atlántica, y criterios de originalidad, equilibrio de género o representatividad territorial, entre otros.

Según ha explicado el Ministerio, la elección de los nombres ha buscado “construir una narrativa conjunta que refleje los valores de la constelación”. Algunos de ellos están vinculados al conocimiento y la protección de los océanos, como Nereida17 y Castellví. El primero toma su inspiración de las nereidas, seres mitológicos de la antigua Grecia, y de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU; mientras que el segundo rinde homenaje a la oceanógrafa Josefina Castellví. El resto están relacionados con temas como la biodiversidad, el cielo nocturno, la protección ambiental o la cooperación.

La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, ha reivindicado la importancia del proyecto, que ha permitido a los jóvenes “dejar su huella” a través de una iniciativa científica que, según ha señalado, “contribuirá a proteger el medio ambiente, mejorar la respuesta ante las emergencias y comprender mejor el planeta en el que vivimos”. Está previsto que la AEE organice un evento para premiar a los estudiantes ganadores.

Los ocho satélites recién bautizados constituyen la mitad española de la Constelación Atlántica, el programa desarrollado conjuntamente con Portugal para impulsar las capacidades europeas de observación terrestre. Cuenta con una dotación de 30 millones de euros y está liderado por la AEE en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA).

La constelación, que busca complementar al sistema Copernicus aumentando la frecuencia de revisita hasta 2 o 3 horas, acaba de superar la fase de Revisión Crítica de Diseño, y se dispone a avanzar hacia la etapa de construcción. El sistema ofrecerá datos fundamentales para la prevención de inundaciones, incendios, sequías y olas de calor, y según ha declarado la ministra, nos ayudará a «mejorar nuestra capacidad de reacción ante emergencias».

Fuente: Info Espacial