Carlos García-Galán, ingeniero malagueño con una larga trayectoria en la NASA, se ha convertido en una de las figuras clave del nuevo proyecto lunar de la agencia estadounidense. Su nombramiento como program executive de la futura base, que estará completamente desplegada en 2032 si todo sigue su curso, lo sitúa en el centro de un proyecto que aspira a transformar la presencia humana fuera de la Tierra.
Antes de asumir esta nueva responsabilidad, García-Galán ejercía como subdirector del programa Gateway, una pieza relevante del plan lunar que ha quedado cancelada de forma indefinida. También había ocupado funciones destacadas vinculadas al Módulo de Servicio Europeo, el sistema que suministra agua, oxígeno y energía a la nave Orion, llamada a transportar a la próxima generación de astronautas del programa Artemis.
Su recorrido profesional supera las dos décadas dentro de la agencia espacial y suma más de 27 años de experiencia en vuelos espaciales tripulados. A lo largo de ese tiempo ha trabajado en el diseño, la integración y la operación de sistemas complejos, además de participar en programas ligados a la Estación Espacial Internacional y a la estrategia lunar de la agencia.
Ese bagaje encaja con el nuevo rumbo de la NASA, que quiere dejar atrás una lógica puramente experimental para avanzar hacia una presencia estable en la superficie lunar. El propio García-Galán ya había defendido esa visión en entrevistas anteriores al explicar que la Luna debía servir como banco de pruebas antes del gran salto a Marte, donde la complejidad técnica y logística será todavía mayor.
El programa que ahora pasa a supervisar se desarrollará en tres etapas. La primera, entre 2026 y 2028, busca garantizar un acceso más fiable a la Luna mediante un aumento de las misiones de carga y aterrizaje, además de nuevas tecnologías para reforzar la seguridad de las futuras tripulaciones. La segunda, prevista entre 2029 y 2031, abrirá la fase de construcción de la base con infraestructuras de comunicación, navegación y energía.
A partir de 2032 arrancará la tercera fase, orientada a sostener una exploración humana más prolongada en la superficie lunar. En ese contexto, García-Galán resumió la ambición del proyecto con una frase que refleja la magnitud del reto: «A partir de hoy, estamos construyendo el primer puesto avanzado de la humanidad en el espacio profundo».
Fuente: El Confidencial